Nuevas islas tropicales en Colombia (1 de 3)

La pérdida del mar territorial frente a Nicaragua no debe preocuparnos en lo más mínimo, porque nuestras metrópolis serán las principales islas tropicales colombianas.

Recuerdo que cuando era niño era una cuestión religiosa abrigarse antes de salir a la calle. “¡Abríguese, que le pega el sereno!” gritaba mi mamá y rápidamente me devolvía a ponerme un buzo de lana. Bogotá era una ciudad fría, era la nevera de los rolos, la Bogotá de los cachacos de sombrero y chaleco. Pues resulta que ninguna de estas prendas es necesaria hoy en día y coincidimos con Andrés López que ‘el sereno’ es un mito rural totalmente incomprensible para las nuevas generaciones. ¿La razón? Bogotá pasó a ser una ‘Isla de Calor’ al igual que cualquier gran metrópoli.

 

 

¿En qué consisten las “islas de calor’?    Todo se basa en principios físicos bien conocidos y se refiere a la mayor temperatura en el corazón de la metrópoli con respecto a sus alrededores rurales más fríos. Se cree que las moles de concreto, asfalto, parqueaderos, paredes, tejados y demás edificaciones absorben y atrapan como calor parte de la irradiación solar. Por el contrario, en zonas verdes y rurales predomina la conversión de la luz solar a materia mediante el proceso de la fotosíntesis además del enfriamiento evaporativo, que consiste en la perdida de calor cuando las plantas abren sus poros al momento de captar el dióxido de carbono y dejan escapar agua, claramente demostrado por el rocío de la mañana. Así, los suburbios y zonas rurales aledañas a las metrópolis se observan húmedos y más fríos como en la Sabana de Bogotá ubicada a la misma altitud de la calurosa isla bogotana.

 

IslaUrbana

 

La pregunta que surge es ¿Alguien realmente ha comprobado estas cosas?

 

El reciente estudio (2010) de Laura Ángel, Alberto Ramírez y Efraín Antonio Domínguez Calle de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá titulado “ISLA DE CALOR Y CAMBIOS ESPACIO-TEMPORALES DE LA TEMPERATURA EN LA CIUDAD DE BOGOTÁ” publicado en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias volumen 34; número 131 (junio); páginas 173-183, nos muestra que en efecto Bogotá es una isla de calor.

EstacionesMetLos autores analizan datos de temperatura registrados desde 1966 hasta el 2005 en 10 estaciones meteorológicas ubicadas en vecindarios bogotanos ya sea con predominio de zonas verdes o por el contrario, zonas netamente urbanas con predominio de edificaciones. En general, los autores encuentran datos concordantes con mayores temperaturas en sitios urbanizados versus aquellos en zonas verdes los cuales son más fríos y por tanto consistentes con el modelo de Isla de Calor.   También encuentran los autores un aumento de temperaturas en las décadas más recientes que van de la mano del proceso urbanizador bogotano caracterizado por aumento de viviendas y densidad poblacional.  Estos dos principales hallazgos son las contribuciones más importantes de este sólido trabajo que mide directamente las temperaturas por un periodo tan largo.  Una alternativa aunque tecnológicamente más dispendiosa consiste en estimar dichas temperaturas mediante imágenes satelitales y comparar las diferencias con zonas rurales adyacentes.

Miremos algunos de los tantos datos aportados por este trabajo. Para el formato de un blog he decidido enfatizar la polarización de los datos y por tanto he simplificado muchas cosas. Este autor ha diagramado en dos grupos (mayor o menor de 14ºC) las gráficas según las estaciones meteorológicas. Al expresar bi-mensualmente las temperaturas de cada estación meteorológica por espacio de 40 años, se observa una brecha entre estaciones de aproximadamente 2-0-3.0ºC según las estaciones que se comparen (temperaturas mínima, media y máxima). Este patrón es en general consistente con el modelo de Isla de Calor, aunque hay excepciones como la estación de Doña Juana que por su ubicación periférica en zona verde muestra temperaturas muy inferiores a las demás estaciones (‘le pega más duro el sereno’).

 

estaciones-metereologicas2dark

 

Modificado y tomado sin permiso de Ángel L, Ramírez A & Domínguez-Calle, EA (2010). Isla de Calor y cambios espacio-temporales de la temperatura en la ciudad de Bogotá” Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Naturales y Exactas 34 (131, junio): 173-183.

Además de la urbanización, los autores también examinan otras variables que pueden explicar los patrones observados como por ejemplo la presencia y dirección de los vientos, la superposición de fenómenos climáticos generales como el Fenómeno del Niño, y otros que no voy a explicar pues los datos más sobresalientes de este trabajo encajan con el modelo de Isla de Calor. Para mayor referencia consultar las publicaciones originales de Domínguez y colaboradores. En la segunda parte miraremos similares hallazgos mediante técnicas diferentes por otros investigadores.

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