Vacunas anticonceptivas.

Hoy voy a comenzar una serie de artículos acerca de las vacunas para controlar el crecimiento poblacional. Ya sabemos de los métodos más efectivos de anticoncepción como la píldoras anticonceptivas e implantes subcutáneos a base de estrógenos y progestágenos, el dispositivo intrauterino, el uso del condón, los procedimientos quirúrgicos esterilizantes como la vasectomía y ligación de trompas (de Falopio) y por supuesto los menos efectivos y más populares como el Plan B, el uso de espermicidas, la abstinencia durante los días no-ovulatorios del ciclo menstrual y también el famoso ‘coitus interruptus’, entre otros. También debemos incluir en el grupo de métodos contraceptivos al aborto farmacológico o quirúrgico. 

Comencemos de manera simple: revisemos un artículo, ya después miraremos otros.

El artículo de hoy se llama “Una vacuna que previene el embarazo en mujeres” publicado en la revista científica Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América o Proceedings of the National Academy of Sciences USA, volumen 91, páginas 8532 a la 8536 en Agosto del año 1994. El autor principal es el Profesor Gursaran Prasad Talwar del Instituto Nacional de Inmunología de Nueva Delhi, India, entre otros autores (ver figura).

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El artículo describe la elaboración y ensayo clínico de una vacuna para prevenir el embarazo en humanos utilizando modificaciones de una hormona muy importante del embarazo.

ESCOGENCIA DEL BLANCO

La hormona Gonadotrofina Coriónica Humana (hCG) es una hormona producida por la placenta temprana y por lo tanto solamente existe en la mujer embarazada. De hecho, estas características se aprovechan para diagnosticar tempranamente el embarazo en hospitales o en pruebas de venta al público. La Gonadotrofina Coriónica Humana (hCG) ayuda a mantener el embarazo al permitir viable al cuerpo lúteo en el ovario para que secrete otra hormona llamada Progesterona que ayuda a la implantación y crecimiento de la placenta de tal manera que el bebé pueda crecer y formarse en el útero. De estas dos hormonas, la hCG y la progesterona, solo la hCG aparece durante el embarazo mientras que la progesterona aparece durante la segunda mitad de cada ciclo menstrual en la mujer. Si se quiere hacer una vacuna contra el embarazo es mejor escoger la hCG pues no es necesaria para la vida normal de la mujer no-embarazada y también por ser una hormona a base de proteína se presta para ser manipulada como vacuna pues no tiene el inconveniente de la progesterona que es una hormona esteroide muy pequeña (derivada del colesterol) y por tanto es difícil elaborar anticuerpos contra ella.

MODIFICACIONES

Un problema que enfrentaron los investigadores al vacunar con la hCG es que por ser humana es poco probable que el organismo humano la rechace y elabore anticuerpos para neutralizarla. Y por tanto deben disfrazarla para que parezca extraña, haga de cuenta que usted le ponga a su esposa un atuendo de enfermera o criada francesa para que le parezca más sexy y atractiva. Eso fue lo que hicieron los investigadores, primero le pusieron un atuendo de Toxoide Tetánico (TT), no muy sexy pero sí despierta la atención del sistema inmune porque todos hemos ha sido vacunados contra el Tétanos. Hay que anotar que los toxoides no son tóxicos aunque el organismo los reconoce eficazmente. Pero pocas mujeres vacunadas con la variante TT desarrollaron anticuerpos y terminaron embarazándose lo cual indica la necesidad de buscar nuevos ‘atuendos’. Entonces los investigadores intentaron un derivado ‘ftalil’ del Lipopolisacárido (LPS) de la pared celular bacteriana. También tomaron la cadena alfa de la Hormona Luteinizante (LH) de ovejas y se la acomodaron a la cadena beta de la hCG. Y por último intentaron con el toxoide diftérico (DT) aprovechando que todos hemos sido vacunados contra la difteria. Decidieron luego que convenía administrar los refuerzos de estas vacunas de manera alternada, es decir, una dosis de vacuna iba con Toxoide Tetánico y la siguiente con Toxoide Diftérico para mantener la inmunidad durante el estudio. Y si esto fuera poco, decidieron arremachar poniéndole ‘alum’ o aluminio, un adyuvante de vacunas que a pesar de su toxicidad no ha podido ser suplantado porque hasta ahora es el mejor adyuvante para aumentar la efectividad de las vacunas.

SUJETOS DEL ESTUDIO

Se reclutaron voluntariamente 162 mujeres en edad fértil (20-35 años) quienes asistían a clínicas para el control de la natalidad en India; gozaban de una vida sexual normal y tenían al menos 2 hijos. Se excluyeron del estudio pacientes con trastornos de la fecundidad.

INMUNIZACIÓN

Todas las mujeres participantes recibieron 3 inyecciones de la vacuna separadas de 6 semanas entre las dosis. Se consideró que los anticuerpos producidos por la vacuna debían ser mayores a 50 ng/mL para que la vacuna fuera efectiva y por tanto se vigilaron las concentraciones de anticuerpos cada 2 semanas del ciclo menstrual. Si bajaban a menos de 30 ng/mL se le ofrecía a la mujer la opción de retirarse del estudio o un refuerzo de la vacuna para elevar la concentración de anticuerpos y así continuar en el estudio, además de anticoncepción con métodos de barrera hasta que los anticuerpos subieran por encima de 50 ng/mL.

RESULTADOS

De las 162 mujeres reclutadas inicialmente, solo 148 completaron la primera ronda de 3 inyecciones. De éstas, todas elaboraron anticuerpos contra la vacuna-hCG y el 80% tuvo niveles por encima de los 50 ng/mL.  Aunque no se destaca en el artículo, solamente el 44% de las mujeres completaron más de 6 ciclos, algunas pocas completaron hasta más de 30 ciclos menstruales (ver cuado abajo) cuyo promedio de 28 días equivale a 840 días de estudio. Quiere decir que el 56% de las mujeres abandonó el estudio antes de completar los 6 ciclos menstruales o sea 168 días o aproximadamente al medio año de iniciado el estudio.

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En cuatro sujetos que completaron los 30 ciclos, los investigadores destacan la dinámica oscilante (ver animación abajo) de la respuesta inmune a la vacuna que estimula la producción de anticuerpos por encima de los 50 ng/mL al principio del estudio pero que requiere de frecuentes refuerzos para mantenerlos en un nivel protector contra el embarazo. Aproximadamente los refuerzos se aplicaron cada 90 días o sea cada 3 meses, lo cual equivale a 4 veces más frecuente que las vacunas anuales contra la influenza aplicadas en países con estaciones invernales.

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Los investigadores destacan que dentro de las mujeres que mantuvieron concentraciones de anticuerpos por encima de los 50 ng/mL, solamente hubo un embarazo. Pero debido a que la respuesta inmune contra la vacuna se desvanecía cada 6 meses aproximadamente, ello requería de constantes refuerzos y por tanto condujo a un total de 26 embarazos que sucedieron durante periodos de insuficiente anticuerpo y ausencia de protección con anticonceptivos alternativos, como lo muestra la siguiente tabla.

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Los investigadores destacan que los anticuerpos estimulados por esta vacuna son de alta afinidad y que no interfieren con otras hormonas que se le parecen en su estructura química. También los efectos de la vacuna fueron reversibles y para mantener su efecto contraceptivo debían aplicarse frecuentes refuerzos. Los investigadores consideran que el efecto residual de la vacuna permite un embarazo normal pues aquellas mujeres que mantenían niveles bajos contra la hormona hCG tuvieron embarazos normales con hijos sanos.

Los investigadores además anotan que a pesar de la efectividad de esta vacuna en estimular la producción de anticuerpos de alta afinidad y en concentraciones suficientes para evitar el embarazo, la necesidad de constantes refuerzos implica buscar nuevos trucos para producir una inmunidad más duradera y que prescinda de tantas inyecciones como por ejemplo utilizar adyuvantes más poderosos, encapsularla en microesferas, o acoplar esta vacuna a la vacuna de un microorganismo que suele estimular aún más la respuesta inmune.

Ya tendremos la oportunidad de revisar nuevos artículos de esta y otras vacunas contra otros actores de la reproducción humana como el espermatozoide y el óvulo. Por lo pronto examinemos de manera especulativa algunas de las implicaciones de estas vacunas.

 

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