ASIA: Conexión con las vacunas

  1. El Síndrome ASIA y las vacunas: el colmillo del caballo regalado.

 

Durante el siglo pasado la ciencia le ha obsequiado a la humanidad el don de la vacunas que ha representado una revolución copernicana al reducir significativamente la morbilidad y eliminando prácticamente la mortalidad de ciertas enfermedades infecciosas [108]. Actualmente, un niño en los Estados Unidos recibe 9 a 12 vacunas diferentes durante los primeros 6 años de vida, mientras que la vacunación durante la edad adulta implica generalmente poblaciones específicas de alto riesgo, como individuos inmuno- comprometidos, trabajadores de la salud, ancianos o aquellos que viajan a regiones de riesgo (e.g., trópicos). La evidencia de que la vacunación es un antecedente fundamentales en pacientes con enfermedades autoinmunes ha sido abordado recientemente por un comité de expertos de la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR) [109]. Estas recomendaciones establecen que la evaluación inicial de un paciente con enfermedad autoinmune debe incluir la evaluación de su historia de vacunación. Otras recomendaciones importantes son que la vacunación idealmente debe administrarse durante la enfermedad estable, que la vacunación contra la gripe y el neumococo  deben considerarse, que la vacunación puede ser administrada durante el uso de medicamentos anti-reumáticos que modifican el curso de la enfermedad reumática (DMARDs) y agentes anti-TNF, y siempre se debe vacunar antes de iniciar aquellas terapias que eliminan las células B; y que las vacunas atenuadas, así como la vacunación BCG se deben evitar mientras sea posible, especialmente en pacientes inmunodeprimidos [110]. Ya que las infecciones pueden desencadenar autoinmunidad y puede provocar una recaída de la enfermedad autoinmune, su prevención puede reducir la incidencia de recaídas, así como la enfermedad misma. Sin embargo, las vacunas pueden tener efectos inesperados debido a la carga genética del individuo receptor. Por lo tanto, el esquema de vacunación debería ser personalizado [111]. Por lo tanto, es imperativo que la ciencia implemente herramientas genómicas y proteómicas para predecir aquellas poblaciones con mayor probabilidad de no responder o desarrollar reacciones adversas a las vacunas. Thomas y colaboradores han recopilado una serie de ejemplos de genotipo/polimorfismos genéticos principalmente en la familia de genes HLA, relacionado a la variación inter-individual a la vacunación [112].

De hecho, existen dos clases de vacunación:

1) la vacunación activa, es decir, cuando se utiliza un agente infeccioso vivo, generalmente atenuada (microbio o virus), o un agente infeccioso inactivado (o sus componentes), o productos obtenidos por recombinación genética, o cuando se inyecta el toxoide;

2) la vacunación pasiva, es decir el uso de preparaciones de inmunoglobulina o antitoxinas.

Un número de trastornos autoinmunes se han reportado luego de la vacunación (Tabla 4). Estos incluyen condiciones limitadas y órgano-específicas que pueden ocurrir después de la vacunación de rutina [115], así como las enfermedades más graves y potencialmente mortales. Es evidente que una vacuna viva atenuada es más propensa que una vacuna muerta para activar la respuesta inmunitaria. Tal vez, esta es la razón principal por la cual las vacunas vivas atenuadas son más probables que estimulen el desarrollo de una enfermedad autoinmune o síntomas autoinmunes [116]. A pesar de que el mimetismo molecular y la ‘activación de espectador inocente’ en un individuo predispuesto genéticamente han sido consideradas como responsables, el dedo debe señalarse a los adyuvantes. Uno en particular, ha planteado varias angustias: aluminio. De hecho, este ha sido utilizado como un adyuvante en los últimos 90 años, pero también es una neurotoxina demostrada experimentalmente. La investigación experimental ha mostrado que los adyuvantes de alumbre tienen un potencial de inducir trastornos inmunológicos graves en seres humanos. Por lo tanto, los esfuerzos deben ser puestos en el esclarecimiento de la amenaza potencial de las vacunas que contienen alumbre [117]. Otra gran preocupación con respecto a la vacunación es que, de vez en cuando, puede salir mal. Por ejemplo, este es el caso de la vacuna inicial contra la polio (Salk) que contenía una mezcla de tres cepas virales de polio inactivadas con formaldehído que, bajo las condiciones de producción a gran escala, podría escapar a tal inactivación. En 1955, en los Laboratorios Cutter, un lote de vacuna incompletamente inactivada condujo a la inducción de la poliomielitis aguda en un número de sujetos que sufren hoy en día del llamado síndrome post-polio [118]. Sin embargo, los datos disponibles sugieren que la relación riesgo-beneficio sigue siendo abrumadoramente a favor de las vacunas [119]. No obstante, se necesitan más estudios para abordar mejor esta cuestión.

 

El anterior es un fragmento traducido del artículo:

Síndrome Autoinmune / Inflamatorio inducido por Adyuvantes (ASIA) 2013: Revelación de los aspectos patogénicos, clínicos y de diagnóstico.

Autores: Perricone C, Colafrancesco S, Mazor RD, Soriano A, Agmon – Levin N, Shoenfeld Y.

Publicado en: Journal of Autoimmunity. 2013 Diciembre; Volumen 47: páginas 1-16; 13 de noviembre del 2013.

 

Las referencias bibliográficas se pueden encontrar en un artículo de blog separado.

 

Anuncios

One thought on “ASIA: Conexión con las vacunas

Deja un comentario - Leave a comment

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s