ASIA: Virus de Papiloma Humano

11. VPH (virus del papiloma humano).

Hay varios motivos de preocupación acerca de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) y su capacidad para provocar una respuesta autoinmune. En el estudio más grande luego de su aprobación, hubo 51 informes de trastornos autoinmunes, incluyendo 26 sin especificar, 1 esclerodermia, 1 dermatomiositis, 18 lupus eritematoso sistémico, 13 artritis reumatoidea, 1 Síndrome de Sjögren, y 4 informes de Enfermedad Mixta del Tejido Conjuntivo (EMTC) [142].

Los autores hicieron hincapié en que los datos sobre los trastornos autoinmunes no pueden ser concluyentes debido al relativo corto tiempo de seguimiento y el uso de los informes del VAERS. Una gran proporción de estos informes (68%) provino de los fabricantes de la vacuna y la mayoría de ellos (89%) no incluía suficiente información de identificación para permitir la revisión médica de cada caso individual.

Por lo tanto, para abordar mejor esta cuestión, un estudio observacional de seguridad de la vacuna tetravalente contra el VPH en mujeres fue realizado por Chao y colaboradores para identificar problemas de autoinmunidad [143]. Sin embargo, el estudio tiene varias limitaciones, incluyendo un periodo de observación relativamente corto. De hecho, se ha demostrado que el período de tiempo desde la vacunación hasta la inducción de la autoinmunidad puede requerir incluso años [144]. Con mayor razón, las ventajas reales de la vacunación contra el VPH aún se debaten ya que las mujeres con infección persistente con VPH no desarrollan cáncer si se vigilaban regularmente con los programas de citología vaginal  o test de Papanicolau [145].

Finalmente, ya se percibe que varios efectos secundarios de las vacunas pueden no haber sido reconocidos hasta ahora. La definición del síndrome ASIA ha cambiado la idea de que el médico debe buscar una enfermedad autoinmune bien definida. Más bien, las vacunas provocan una constelación de signos y síntomas que pueden agruparse con el nombre de Síndrome ASIA [146].

De acuerdo con esto, Tomljenovic y Shaw han descubierto evidencia reciente de una vasculitis autoinmune potencialmente provocada por los anticuerpos VPH-16 L1 de reacción cruzada de unión a la pared de los vasos sanguíneos cerebrales en muestras post-mortem de tejido cerebral de dos mujeres jóvenes que sufrían de vasculitis cerebral con síntomas similares después de la inmunización con la vacuna Gardasil del VPH. Las anormalidades incluían el aumento de la señalización de células T y una activación sustancial de anticuerpos dependiente de la vía clásica del complemento en tejidos vasculares cerebrales [147].

En otro informe, un adolescente saludable sufrió una muerte súbita inesperada durante el sueño 6 meses después de 3 inyecciones intramusculares de la vacuna tetravalente contra el VPH, Gardasil. En la sangre postmortem y tejido esplénico obtenido en la autopsia se encontró que contenía ADN del gen L1 del VPH-16 similar a los fragmentos del ADN del gen HPV-16 utilizados en el Gardasil, lo que establece una posible relación [148]. Consistente con estos es el informe de Chang y colegas que describen dos pacientes que presentaron desmielinización del Sistema Nervioso Central en estrecha relación temporal con la administración de la vacuna contra el VPH. Interesante fue el primer caso, en el que la causalidad era perceptible pues no había ningún problema médico presentes antes de la administración de la vacuna y los criterios de McDonald para el diagnóstico de la Esclerosis Múltiples se demostraron en la resonancia magnética de seguimiento [149].

Por lo tanto no es sorprendente encontrar en los casos de la literatura médica que establecen asociaciones de la vacunación contra el VPH y la “madre” de las enfermedades autoinmunes:  el LES o Lupus Eritematoso Sistémico [150]. Gatto y colaboradores [151] recientemente describieron 6 casos de LES y parecidos al LES después de la inmunización contra el VPH; en los casos reportados se observaron varias características comunes, tales como la susceptibilidad personal o familiar a la autoinmunidad, así como una respuesta adversa a una dosis previa de la misma vacuna. Se han relacionado con la vacunación contra el VPH no sólo por ser potencialmente peligrosa para la vida, sino también por las condiciones gravemente incapacitantes que puede generar. La insuficiencia ovárica prematura (FOP) en las niñas tiene consecuencias significativas para la salud futura y las perspectivas de maternidad. Una señora fue diagnosticada con FOP después de que se le administraron 3 vacunas recombinantes cuadrivalente del VPH. Los autores hicieron hincapié en la necesidad de información detallada sobre la tasa histología ovárica y la fecundidad en curso después de la vacunación contra el VPH-[152]. Por otra parte, se han descrito los casos de tres mujeres 2 de ellas hermanas quienes desarrollaron amenorrea secundaria luego de la vacuna contra el VPH [153]. Curiosamente, los anticuerpos anti-ovario y anti-tiroperoxidasa (TPO) fueron detectados en dos de cada tres casos siguientes la vacuna; por otra parte, como la falla ovárica prematura se desarrolló en dos hermanas, se ha planteado hipotéticamente que una susceptibilidad genética predisponga a la post-vacunación [153]. Finalmente, la vacuna contra el VPH se ha relacionado con la aparición totalmente inadvertida del síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS), un trastorno autonómico de origen incierto en el que la detección de anticuerpos contra el receptor de acetilcolina ganglionar sugirió un posible origen autoinmune en algunos casos [154]. Blitshteyn reportó el caso de una mujer de 20 años de edad quien desarrolló POTS dos semanas después de la inmunización contra el VPH – en ausencia de factores de riesgo o acontecimientos que precedieran a la enfermedad [155], que sugirió por primera vez una relación temporal plausible entre POTS y la vacuna contra el VPH. Tomadas en conjunto, estas evidencias permiten plantear la hipótesis de que la vacuna contra el VPH puede desencadenar una respuesta autoinmune. Esto parece ser especialmente cierto para Gardasil que, sin embargo, se puso a prueba en estudios clínicos al compararse con un placebo que contenía aluminio y demostró una seguridad similar.

Una mirada más detallada a la vacuna puede dar respuestas al fabricante y de manera más importante, a las mujeres que la van a utilizar. Luego, debido a que el programa de inmunización contra el VPH tiene cubrimiento global, los efectos a largo plazo puede poner en riesgo la salud de mujeres en comparacion de los beneficios aún desconocidos de la vacuna. Los médicos deben mantenerse rigurosamente dentro de los cánones de la medicina basada en evidencia para hacer que los riesgos no superen los beneficios de la vacunación.

 

El anterior es un fragmento traducido del artículo:

Síndrome Autoinmune / Inflamatorio inducido por Adyuvantes (ASIA) 2013: Revelación de los aspectos patogénicos, clínicos y de diagnóstico.

Autores: Perricone C, Colafrancesco S, Mazor RD, Soriano A, Agmon – Levin N, Shoenfeld Y.

Publicado en: Journal of Autoimmunity. 2013 Diciembre; Volumen 47: páginas 1-16; 13 de noviembre del 2013.

 

Las referencias bibliográficas se pueden encontrar en un artículo de blog separado.

 

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