Informe de la Universidad de Cartagena sobre las niñas que se enfermaron por la vacuna Gardasil en El Carmen de Bolívar, Colombia.

Por Pompilio Martínez, M.D.
Egresado Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia
Exinvestigador, Instituto Nacional de Salud, Bogotá, Colombia


RESUMEN EJECUTIVO

La Universidad de Cartagena realizó un estudio clínico de 283 adolescentes femeninas de 16 años de edad promedio escogidas de un total de 971 que se enfermaron luego recibir la vacuna Gardasil en El Carmen de Bolívar en 2013-2014. Cinco pediatras hicieron la evaluación clínica de 283 adolescentes incluyendo una anamnesis y examen físico. La anamnesis es la versión narrada de la historia de síntomas e include una Revisión por Sistemas. A pesar que la anamnesis de la mayoría de las participantes revelaba anormalidades severas de varios órganos y funciones, más de la mitad de las afectadas (52,7%) fueron decretadas como ‘paciente sano’ en vista que su examen físico fue normal. Ninguna de las impresiones diagnósticas fueron dadas a conocer excepto por 50 pacientes remitidas a nutrición y salud mental utilizando criterios cuestionables. Para los trastornos físicos, las anamnesis fueron ignoradas, todo el peso se le dio al examen físico que fue inadecuado para revelar los trastornos sugeridos por la anamnesis. El examen físico fue del tipo utilizado para detectar anormalidades que requieren de atención inmediata en personas que acuden a una sala de urgencias por presentar alteraciones de signos vitales, pérdida sostenida de funciones neurológicas, cardiovasculares, respiratorias, musculoesqueléticas, digestivas, pérdida de conciencia, alteraciones del comportamiento, o situaciones que amenazan la vida. – No se hizo el esfuerzo por develar las anormalidades sugeridas en la historia mediante un enfoque de enfermedad crónica de reproducir las anormalidades bajo un ambiente controlado como el síncope el cual suele ocurrir de manera esporádica y repentina. De hecho, adolescentes con antecedentes de síncope algunas de quienes se desmayaron y convulsionaron en presencia de los propios investigadores, también recibieron el mismo diagnóstico de ‘paciente sano’. A pesar que el 84,4% de las jóvenes manifestó sufrir síncope, hubo cero (0) remisiones a cardiología. Cero. Solo hubo remisiones a psicología (20), psiquiatría (10) y nutrición (20) utilizando criterios erróneos y cuestionables en la mayoría. Ningún examen de laboratorio, imagenología, u otro que fuese relevante fue practicado. Los pocos exámenes realizados no obedecieron a un diagnóstico diferencial ni fueron útiles para estudiar a esta población con antecedentes de vacunación, de la cual ya existían datos publicados nacionales e internacionales que facilitaban un enfoque más acertado. Al igual que la investigación realizada por el Instituto Nacional de Salud a finales del 2014, este estudio tuvo un diseño de dar énfasis a variables irrelevantes, de omitir las observaciones clave, de ser inconclusivo, y dejar la impresión de trastornos mentales en las afectadas por Gardasil. ♣


RESUMEN LARGO

Para saber si la investigación realizada por la Universidad de Cartagena y patrocinada por la Gobernación de Bolívar (Colombia) representa un avance en solucionar las necesidades de salud de las víctimas de la vacunación con Gardasil del Carmen de Bolívar, se presenta la siguiente evaluación del informe de 108 páginas fechado en Abril del 2018.

Grupo investigativo: Los investigadores son especialistas en evaluar el impacto ambiental de la explotación minera de carbón y oro en el Caribe colombiano a través de enfoques toxicológicos, químicos ambientales y computacionales. Los investigadores no tienen experiencia en inmunología, neurología o enfermedad cardiovascular que son las especialidades médicas que mejor pueden responder a las necesidades de esta comunidad. Ninguno de los investigadores es médico o pediatra. –

Sujetos: Los investigadores elaboraron una base de datos consolidada de 971 individuos todos de sexo feminino y que se enfermaron luego de vacunarse con Gardasil, vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), en el Carmen de Bolívar. De allí se seleccionó una muestra de 283 adolescentes de las cuales el 71% (n=200) fueron escogidas al azar y el 29% (n=83) restante fueron escogidas por estar severamente enfermas de acuerdo a la comunidad. La edad promedio fue de 16,2 años (2,2 desviación estándar) de las cuales el 86,2% recibió dos o más dosis de Gardasil y el 13,8% restante solo recibió una dosis.

Contenido del informe. El Capítulo 1 habla de generalidades del VPH y la vacuna Gardasil, los efectos adversos según bases de datos internacionales y literatura médica de vacunadas por Gardasil y Cervarix (Capítulo 2), al igual que sucesos asociados a la vacunación nacional y su impacto en el Carmen de Bolívar (Capítulo 3). El Capítulo 4 es una encuesta de opinión de la percepción que tuvieron los habitantes de dos ciudades acerca del programa de vacunación. El Capítulo 5 es el estudio clínico que se reseña aquí y también se discuten algunas conclusiones generales del informe (Capítulo 6).

Evaluación clínica. Se subcontrataron a cinco (5) pediatras que entrevistaron y examinaron a las 283 afectadas, de las cuales ninguna fue diagnosticada con trastorno orgánico a pesar de estar severamente sintomáticas. Los pediatras realizaron una Revisión por Sistemas (Tabla 5.6) de la cual se extrajo una lista de síntomas, dentro de los cuales se destacan:

  • el 90% tenía dolor torácico
  • el 86,6% sufría de dificultad respiratoria (disnea)
  • el 84,5% sufría de síncope
  • el 72,8% sufría de palpitaciones
  • el 67,5% sufría de dolor muscular
  • el 64% sufría de artralgias
  • el 49,1% tenía alteraciones de la marcha
  • el 45,9% refería pérdida de la visión, dentro de una larga lista de otros síntomas.

A pesar que sus síntomas revelan enfermedad severa de múltiples sistemas, más de la mitad de las adolescentes (52,4%) fueron diagnosticadas como ‘paciente sano’ (Fig 5.2, pág 77) porque el examen físico fue negativo. Es de anotar que estos exámenes físicos evaluaban anormalidades severas como las que se observan en una sala de urgencias o centro de trauma que curiosamente los pediatras estaban buscando en estas niñas crónicamente enfermas. Por lo tanto la evaluación realizada era apropiada para examinar a personas con trauma craneoencefálico, trauma de extremidades, quemaduras, personas con impacto de bala, apuñalados, deshidratados, emaciados, asmáticos, infectados, drogados, borrachos, psicóticos, o con trastornos propios de la vejez como infartos, accidentes cardiovasculares, etc. Es obvio que ninguna de las 283 adolescentes sufría esos trastornos y por lo tanto la mayoría tuvieron exámenes físicos normales. Pero aún aquellas con exámenes físicos anormales sus impresiones diagnósticas orgánicas no se revelaron, como por ejemplo: 4 niñas tuvieron alteraciones cardiacas (tabla 5.4), y 3 niñas tuvieron alteraciones de los nervios pares craneanos (tabla 5.8). Nunca supimos de ellas. –  Los exámenes físicos que debieron utilizarse tenían que partir de los informes que los autores relatan el capítulo 2 donde las anormalidades físicas se investigan con exámenes provocatorios (challenge test) o registro bajo situaciones controladas y con equipos especializados pues los síntomas revelados en la Revisión por Sistemas así lo demandan (ver artículo largo abajo). Ni siquiera hay registros electrocardiográficos que nunca se le negarían a nadie por el bajo costo y no invasividad. – En resumen, ninguno de los síntomas revelado por las participantes y los pocos hallazgos anormales al examen físico fueron utilizados para profundizar el diagnóstico por especialista o exámenes paraclínicos a pesar que las víctimas así lo ameritaban. Solo las adolescentes cuyo examen físico revelaba problemas de nutrición o cuya historia relataba problemas mentales tuvieron impresiones diagnósticas anormales, algunas remitidas por nutrición (20), psicología (20) o psiquiatría (10), las cuales sí fueron atendidas (Fig 5.3, pág 79). Hubo remisiones esporádicas a otros servicios pero sin ser atendidas.

Una mirada cuidadosa a los diagnósticos de salud mental indica que hubo un umbral bajo de inclusión ya que muchos diagnósticos no se pudieron confirmar (problema psicológico en 7 de 20), ‘familias disfuncionales’ en 7 de 20 o baja autoestima en 1 de 20. Entre los remitidos a psiquiatría, muchas fueron diagnosticados con depresión como resultado de la enfermedad actual (7 de 10), pero el diagnóstico de la enfermedad no aparece excepto por 3 niñas que sufrían convulsiones. Del mismo modo ocurrió con niñas referidas por problemas nutricionales, algunas en quienes no se pudo confirmar ningún problema (4 de 20) mientras que otras se consideraron “en riesgo de delgadez” o delgadas (9 de 20) y el resto con sobrepeso (7 de 20). Su inclusión se basó en el cálculo del Índice de Masa Corporal o de Quetelet, el cual se considera confiable solo en adultos. Recordemos su edad promedio de 16.2 +/- 2.2, con un rango de 12 a 22 años. En general, las niñas remitidas por problemas mentales y nutricionales fueron seleccionados utilizando un umbral muy bajo o laxo, ya que muchas fallaron en confirmarse alguno de tales problemas o tuvieron diagnósticos cuestionables. Más problemático es el hecho de pertenecer a un universo y submuestra de individuos que desarrollaron reacciones adversas de la vacunación con Gardasil pero cuyos diagnósticos físicos brillan por su ausencia, mientras que sus comorbilidades mentales o nutricionales se destacan como principales preocupaciones de salud.

En resumen, el diagnóstico de ‘paciente sano’ en adolescentes claramente sintomáticas, la falta de diagnósticos diferenciales, el no ordenar exámenes relevantes para aclarar la etiología de la enfermedad manifestada en la anamnesis, el énfasis en comorbilidades mentales y nutricionales, y el no remitirlas a especialistas denotan incompetencia, maleficencia e intención en obstruir el derecho a la salud de estas adolescentes.

Estudio del Síncope. El síncope-convulsión o ‘crisis’ fue una anormalidad que mayor preocupación despertó en los investigadores pues ellos presenciaron a varias niñas sufrir los desvanecimientos acompañados de convulsiones. Los investigadores llaman la atención sobre la gravedad del síncope que expone a las niñas a extrema vulnerabildad, se necesitan al menos 3 personas para socorrer a cada víctima, y el impacto sobre la esfera mental es severo como bajo rendimiento escolar, depresión mental, consultas al servicio de psiquiatría, e intentos de suicidio que superan la decena. De la muestra analizada, 239 adolescentes (84,4%) sufren este tipo de desmayos y convulsiones, pero ninguna fue diagnosticada con enfermedad orgánica. El argumento es similar al descrito arriba: que su examen físico fue negativo a pesar de la anamnesis y Revisión por Sistema que sugerían enfermedad.  Tampoco ninguna fue remitida a especialista o cardiólogo para estudio del síncope. Solo hubo 4 remisiones a neurología que no se atendieron. Vale la pena repetirlo: hubo cero (0) remisiones a cardiología a pesar que el síncope es un síndrome de colapso cardiovascular con un impacto severo que impresionó a los investigadores y quienes lo consideraron

¨…el problema más importante y urgente, que debe ser debidamente atendido en las adolescentes que lo padecen…” (pág 99).

Los investigadores guardan silencio sobre las posibles causas orgánicas del síncope, no plantean como enfocar el problema aunque sí guardan simpatía por las víctimas como se puede deducir de sus declaraciones. –

Mi hipótesis. Como se muestra en la figura 5.2 (pág 77), más del 50% de las adolescentes sufren síntomas francamente anormales como cefalea, dolor torácico, disnea, síncope, palpitaciones, mialgias, artralgias y molestias del cuello que se diagnosticaron como ‘paciente sano’ su examen físico normal. Es decir, sus manifestaciones anormales fueron totalmente desdeñadas. Esto es aún más sorprendente pues 5 de esos síntomas tales como dolor torácico, disnea, síncope, palpitaciones, molestias del cuello e inclusive dolor de cabeza sugieren daño a las estructuras nerviosas dentro de un complejo sindromático neuropático que describo a continuación. El nervio Vago (X) y Frénico (XI) parten del encéfalo y atraviesan el cuello para inervar pulmones, corazón y grandes vasos en el tórax.  En vista que la enfermedad autoinmune desmielinizante se ha asociado a la vacunación contra el VPH (Gardasil), tiene sentido sospechar que las fibras nerviosas desprovistas de su recubrimiento de mielina sean más susceptibles a fenómenos irritativos e inflamatorios del tórax y cuello que retardan la conducción del impulso nervioso, pueden conducir sensaciones dolorosas y pueden tener dificultad de afrontar una demanda del órgano cuando hay cambio de actividad, posición o adaptación al stress ambiental. Los bloqueos de conducción (del impulso nervioso) explicarían los desvanecimientos (síncope), el dolor torácico, las palpitaciones (resultado de la taquicardia tardía), la dificultad respiratoria y posiblemente dolor neuropático cervical.

DolorPechoDisautonomia

No hay datos en el informe que sugieran que los investigadores tienen una hipótesis sobre la causa de estas anormalidades ni tampoco buscaron ayuda de expertos profesionales en cardiología, neurología o inmunología para un enfoque apropiado, ni ordenaron los estudios como mesa basculante, registros electrocardiográficos portátiles del tipo ‘event recorder’ o Holter de 24 horas. Tampoco se menciona la palabra ‘autoinmune’ o ‘autoinmunidad’ y por ende se deduce que no investigan enfermedades autoinmunes ni procesos de desmielinización, ni investigan su relación con afecciones del sistema cardiovascular o investigan por qué estos síncopes culminan en convulsión, lo cual es bastante insólito. Su conclusión es que dichos pacientes están sanos lo cual discrepa peligrosamente con sus recomendaciones y figura 5.2 (abajo).

Paciente Sano
Nótese que el 52,4% de las adolescentes que manifestaron en su anamnesis (historia de síntomas y Revisión por Sistemas) anormalidades como las mostradas arriba fueron diagnosticadas como sanas porque su examen físico fue negativo. Es de anotar que el examen físico no fue adecuado porque fue del tipo que se le hace a personas que ingresan de urgencias a un hospital de trauma (borrachos, heridos, accidentados, drogados, infartados, asmáticos, en shock hemodinámico, etc), y por tanto el examen pediátrico no era apropiado para estas niñas que sufren una enfermedad crónica ya investigada por el INS y este blog, y cuyas manifestaciones físicas se disparan por estímulos particulares los cuales no se indagaron ni provocaron con exámenes especializados (p.ej: mesa basculante). De las demás, algunas fueron diagnosticadas por problemas nutricionales por estar delgadas o subidas de peso, y al grupo restante sí se le tuvo en cuenta su historia de síntomas (mentales) a pesar que también tuvieron examen físico negativo.

Otros síntomas. La alteración de la marcha fue reportada por el 49,1% de las adolescentes, pérdida de la visión en el 45,9%, artralgias en el 64% y dolor muscular en el 87,5% (la mitad interfiere con la marcha). No hay evidencia en el informe de la Universidad de Cartagena que estos síntomas fuesen investigados a mayor profundidad o remitidos a especialista a pesar que pueden ser inhabilitantes para estas adolescentes en edad escolar y a punto de vincularse a la fuerza laboral.

Algunas discrepancias. También es notable la total ausencia de ciertos síntomas que fueron prominentes en el estudio de brote del Instituto Nacional de Salud (INS) a finales del año 2014 como parestesias de miembros inferiores y superiores (frecuencia 60,4% y 46,2%) y debilidad muscular (15,1%) como lo revela la tabla 3.2 que fue reproducida del Informe Quincenal Epidemiológico Nacional del INS (IQEN 2015). Es notable que los demás síntomas de la misma tabla sí se hallaron en esta evaluación pediátrica más reciente. La ausencia de síntomas viejos como parestesia y debilidad muscular sugiere mejoría por remielinización, lo cual no concuerda pues el síncope y los síntomas asociados indican que la desmielinización todavía es un problema prominente. Queda la duda de la ausencia de parestesias en este reporte reciente.

Solidez del enfoque. El enfoque investigativo de 283 adolescentes no llega a conclusiones que permitan profundizar o tomar decisiones y por lo tanto no es un enfoque sólido. No se hicieron diagnósticos orgánicos a pesar de una cohorte bastante sintomática que los mismos investigadores se sienten preocupados por su pronóstico. La mayoría de las víctimas que presentan síntomas severos pero fueron diagnosticadas como ‘paciente sano’ (Fig 5.2, pág 77) porque su examen físico no reveló anormalidades a pesar que sí se le dio importancia a aquellas con historia de enfermedad mental o síntomas psicológicos (examen físico negativo) y las demás fueron diagnosticadas con problemas de nutrición por estar delgadas o subidas de peso. No se indagaron los síntomas manifestados en la anamnesis con exámenes apropiados ni se remitieron a especialistas para investigarlos o tratarlos. Solo recibieron atención las remitidas por nutrición (20), psicología (20) y psiquiatría (10) así dando relieve a la esfera mental como ya el Instituto Nacional de Salud lo hizo en el 2015 con su conclusión de Psicogenia Masiva. De esta manera se desdeñan nuevamente las causas orgánicas vinculadas a reacciones autoinmunes disparadas por la vacunación contra el papiloma humano. –

Otras deficiencias.  No hubo continuidad con los avances de otros investigadores quienes durante los últimos 4 años han establecido el nexo entre fenómenos autoinmunes, neurológicos-desmielinizantes, consecuencias cardiovasculares y especialmente asociados a la vacuna Gardasil (lista de referencias en el pié de página de la versión en inglés). Sus aportes se han publicado en revistas científicas indexadas y revisadas por pares desde países como Dinamarca, EE.UU., Canadá, Colombia, México, Japón e Israel para nombrar solo los reseñados abajo y posiblemente también reseñados por los investigadores. Hay falla por omisión investigativa.

Como lo discuto en el artículo más extenso (abajo), los investigadores no estaban capacitados en el área teórica ni metodológica para realizar investigaciones biomédicas en humanos y se presume que carecen de las licencias de atención en salud. Su deficiencia en el tema se revela por la ausencia de un diagnóstico diferencial, la subutilización de exámenes paraclínicos, la ausencia de impresiones diagnósticas orgánicas en 283 adolescentes examinadas por pediatría a pesar que la mayoría manifiesta una lista larga de anormalidades severas incluyendo el síncope que los mismos investigadores presenciaron y que consideran el problema más importante, urgente y prioritario. Es de anotar que estas 283 participantes participaron en este estudio no por ser delgadas o gorditas, o por tener problemas mentales sin relación con la vacunación. Su participación en este estudio fue  por haber presentado síntomas físicos luego de la vacunación con Gardasil y por eso hacían parte de la base de datos consolidada. La falta de impresiones diagnósticas físicas o por daño orgánico es un vacío de demuestra la intención de desconocer su estado de salud orgánico y físico. Hay una falla por omisión médico-asistencial. Los pocos exámenes de laboratorio y el estudio improvisado de polimorfismos genéticos al igual que la encuesta de opinión (capítulo 4) son totalmente irrelevantes y no responden a ningún criterio médico-científico ni se esperaban que contribuyeran a entender la enfermedad de las afectadas.

Magnitud del reto de salud. – La base de datos consolidada contenía 971 afectadas provenientes del Carmen de Bolívar. Si incluimos en ese censo a las afectadas de ciudades como Barranquilla, Bucaramanga, Bogotá, Cali, Cartagena, Medellín, Sincelejo, Valledupar y otras ciudades del país donde se han reportado niñas y mujeres afectadas entonces estaríamos considerando una cifra similar a la de la letra de la bella y triste canción de Mario Lamo e Inti Calapi que dice “las vacunaron y se enfermaron, son más de mil, fue el Gardasil, dicen que es pa’prevenir …”. Pero el impacto es mucho mayor. La metodología del estudio arrojó una cifra interesante sobre el posible número de niñas que sufren síncope. De acuerdo a la Revisión por Sistemas el síncope fue reportado por el 84,4% de las participantes. Ellas provenían de dos grupos, uno mayoritario del 71% escogido al azar y otro minoritario del 29% de niñas muy enfermas que fue seleccionado por la comunidad. Es decir, buena parte del 84,4% de las enfermas con síncope provienen de la muestra escogida al azar. ¿Qué proporción exactamente? No lo sabemos pero podemos hacer un cálculo conservativo: si asumimos que todas las seleccionadas por la comunidad sufren síncope por estar ‘muy enfermas’ mientras el resto proviene de la muestra mayoritaria, podríamos calcular el porcentaje que sufre de síncope según la muestra escogida al azar, así: 84.4 – 29 = 55.4% sería el porcentaje de las afectadas con síncope de la muestra al azar. Es decir, la mitad de la población de las 971 adolescentes de la base de datos consolidada de la Universidad de Cartagena pueden sufrir síncope. En números eso se traduce a que 538 niñas pueden sufrir síncope en el Carmen de Bolívar. ¡Eso es una catástrofe! Y peor si reconocemos que el síncope causa colapso cardiovascular, y al acompañarse de convulsiones causa colapso cerebral transitorio, sin contar el impacto que produce en las personas que deben auxiliar a la niña afectada. !El impacto es enorme¡ – De esta manera vemos que si los investigadores hubiesen estudiado el síncope ordenando los exámenes especializados correctos, hubiesen remitido a las afectadas a cardiología y quizás hubiesen estudiado las bases inmunológicas del síncope, aproximadamente 500 víctimas inocentes se hubiesen impactado favorablemente. Si esto es extrapolable al resto del afectadas con el mismo padecimiento su impacto se hubiese multiplicado en el resto del mundo!… Pero no se hizo.

Sesgo. Como lo refleja el nombre del convenio celebrado entre las partes, el diseño de este estudio parece haber estado viciado desde el comienzo para desviar la atención hacia asuntos irrelevantes y accesorios y no en las necesidades puntuales de la salud física de las víctimas vacunadas con el biológico Gardasil. De ahí el interés de incluir además de los factores biológicos también aquellos factores “… ambientales, sanitarios y sociales relacionados … con los efectos … comportamentales de las adolescentes de los municipios de Bolívar.”

Nombre del Convenio #50: “Convenio Interadministrativo celebrado entre el Departamento de Bolívar y la Universidad de Cartagena, para determinar los factores biológicos, ambientales, sanitarios y sociales relacionados con el proceso de vacunación para la prevención de la infección del VPH que puedan explicar los efectos biológicos y comportamentales en las adolescentes de los municipios de Bolívar”.

No sorprende entonces que se le haya dado hincapié a aspectos de salud mental, nutricionales, de metales pesados, estudios arbitrarios e improvisados de unos pocos genes, análisis de apellidos y antecedentes de violencia de la región (pág 101) al igual que encuestas de opinión en dos municipios _ mientras _ se desaprovecharon los avances de otros investigadores, faltaron las hipótesis & diagnósticos diferenciales, se ocultaron los diagnósticos orgánicos con el argumento que el examen físico fue normal a pesar de lo inadecuado de éste. A pesar de esto se decretó sumariamente ‘paciente sano’ a niñas extremadamente sintomáticas que se enfermaron en frente a los investigadores, se minimizaron las remisiones a especialistas, se omitieron los exámenes clave, y no se estudiaron las complicaciones orgánicas.

Es claro el énfasis en desviar la atención hacia factores externos o atribuírselos a las víctimas para no implicar a la vacuna Gardasil. A continuación se menciona los argumentos a favor de la hipótesis que Gardasil es el factor etimológico de la enfermedad de las niñas vacunadas:

  1. La vacuna Gardasil fue inyectada en el 100% de las adolescentes afectadas
  2. Todas son sexo femenino
  3. Estuvieron en edad escolar dentro del rango blanco del Plan Ampliado de Inmunizaciones,
  4. Estudiaban en las escuelas donde se inmunizó
  5. Sus síntomas nunca se habían visto en la población
  6. Tuvieron una presentación clínica epidémica y bastante homogénea
  7. Después de la vacunación con Gardasil
  8. Que aumentaron en severidad con el número de refuerzos (segunda o tercera dosis)
  9. Había plausibilidad biológica pues dichos síntomas han sido asociados a la vacuna VPH por el fabricante, estudios en animales, la literatura médica, y las bases de datos del VAERS o CDC referenciados por los investigadores.
  10. La enfermedad tiene una base autoinmune porque algunas pacientes han documentado anticuerpos anti-sistema nervioso, uno de los órganos blanco más comúnmente afectados en las vacunaciones. La enfermedad reumatológica tiene mejor documentación en esta parte.
  11. Los estudios de autopsia han encontrado inflamación severa en las lesiones donde la vacuna ha sido encontrada, así conectando a la vacuna con las lesiones fatales.
  12. Remoción de anticuerpos nocivos con IVIg y plasmaférisis beneficia a las víctimas
  13. Drogas inmunosupresoras como corticosteroides y quimioterapia antineoplásica (rituximab, ciclofosfamida) también mejoran la sintomatología
  14. Los estudios de lotes de vacuna pueden ayudar a entender mejor las discrepancias en la frecuencia de estas afecciones en ciertas poblaciones.  Pero están por hacerse.

De ahí se entiende por qué hubo la resistencia para entregar el informe … porque el sesgo es evidente.

Conclusión general. En mi concepto, salvo las recomendaciones que simpatizan con que el síncope es un problema serio, importante, urgente y prioritario, no veo ninguna contribución que la Universidad de Cartagena haya aportado al esclarecimiento de los retos de salud de estas jóvenes de El Carmen de Bolívar. Ni siquiera hubo diagnósticos de las niñas que tuvieron síncope en presencia de los investigadores. Hubo deshonestidad, pero para darles el beneficio de la duda, les digo: ‘zapatero a tus zapatos’. – Es una lástima que recursos tan preciados se hayan malgastado en un estudio sesgado con fallas por omisión investigativa y médico-asistencial.


Versión larga: preguntas y respuestas

Recientemente llegó a mis manos un estudio de las adolescentes del Carmen de Bolívar que se enfermaron luego de la vacunación con Gardasil. Es un estudio realizado por la Universidad de Cartagena en el marco del convenio #50 financiado por la Gobernación Departamental de Bolívar. Según medios periodísticos la población debió entablar una disputa legal para acceder a este documento. Gracias por compartirlo.

El estudio se titula:

EVALUACION DE LOS EFECTOS DEL PROCESO DE VACUNACION CONTRA EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO EN ADOLESCENTES DE BOLIVAR

(Haga click aquí) Informe niñas de El Carmen.

Se trata de un documento de 108 páginas cuyos anexos no están disponibles, de tal manera que mi evaluación se restringe a lo comunicado en esas 108 páginas.

Por ser un escrito bastante extenso, conviene enfocarnos a las preguntas de mayor interés:

¿Representa este estudio un avance para esclarecer la causa de la epidemia de reacciones adversas que presentaron las niñas vacunadas con Gardasil en el Carmen de Bolívar?

No, este estudio no representa ningún avance. Parece más un derroche de esfuerzo y dinero, y una oportunidad para desviar la atención del problema de salud tan grave de las afectadas del Carmen de Bolívar. No seria la primera o única vez.

¿Cuál es entonces la contribución de este estudio?

Este estudio principalmente resume generalidades del virus VPH y la vacuna contra el mismo (Capítulo 1), presenta una revisión bibliográfica y listados sin analizar de eventos adversos asociados a la vacunación contra el papiloma humano (Capítulo 2), recuenta de manera somera lo sucedido en el Carmen de Bolívar en el año 2014 (Capítulo 3), y realiza una encuesta de opinión sobre una vacuna impopular sin aclarar la causa de su impopularidad (Capítulo 4). Además, relata una evaluación clínica estadística-descriptiva que ignora las pautas reveladas por su propia pesquisa bibliográfica y estudios que le antecedieron. La evaluación clínica (Capítulo 5) fue subcontratada a pediatras, nutricionistas, psicólogos y psiquiatras pero el estudio carece de un enfoque médico-científico, y los investigadores tampoco están capacitados para hacerlo. El estudio de 283 adolescentes solo aporta unas listas de síntomas obtenidos de la Revisión por Sistemas, los cuales ya conocíamos por medios periodísticos, por el estudio de brote del Instituto Nacional de Salud (IQEN, Enero del 2015) o según lo informado en este blog (2015). El estudio recicla lo que ya sabíamos pero desperdiciando la oportunidad de atender asuntos más prioritarios y relevantes.

Pero algo bueno debe tener el estudio ¿cierto?

Muy poquito. El estudio principalmente tiene tres puntos para resaltar.

1- Mientras realizaban la investigación, el equipo presenció directamente a varias niñas desarrollar el síncope disautonómico que la comunidad llama ‘crisis’, el cual comienza con desvanecimiento y culmina en convulsiones. Por primera vez describen de manera detallada cómo sucede y las circunstancias que lo desencadenan (ver abajo Anexo 1. Descripción del Síncope) aunque no lo investigan desde una perspectiva médico-fisiológica que era lo que realmente se necesitaba. Tampoco están preparados para hacerlo y por la inacción investigativa y de salud demuestra su falta de conocimiento. – A favor se les reconoce haberle dado énfasis a la gravedad de los síncopes pues las autoridades de salud han desdeñado esta complicación en las afectadas lo cual raya en lo criminal. Los investigadores además agregan que el síncope representa un reto enorme para la comunidad pues las niñas en riesgo dependen totalmente de sus socorristas de los cuales al menos tres personas se necesitan por niña. Con frecuencia varias niñas se enferman al mismo tiempo bajo condiciones muy particulares de calor, stress, hacinamiento y ruido que sobrecargan el sistema nervioso autónomo. Cualquier niña que sufra un episodio así queda en estado de vulnerabilidad extrema. De toda índole. Pienso que la mayor contribución de los investigadores fue tener sentido común y como cualquier persona que se impresionaría, así lo hicieron y alertaron sobre la gravedad del suceso. Sin embargo, eso ya lo sabíamos y no hubo ninguna contribución investigativa para develar su base orgánica, a pesar que sus propias pesquisas bibliográficas daban pautas concretas y específicas. Tengo entendido que hubo suficientes recursos financieros para contratar a cardiólogos y practicar exámenes especializados que informaran la naturaleza cardiológica e autoinmune del síncope, pero no se hizo.

2- Los investigadores correctamente consideran que el síncope es un problema prioritario que ha afectado el rendimiento escolar de las adolescentes, ha motivado muchas remisiones por depresión al servicio de psiquiatría o las ha conducido a intentos de suicidio como lo demuestran 8 fotografías de cicatrices en el antebrazo (figura 6.1; pág 100). Como sustento sabemos que la niña Sofía Tovar se suicidó en el Carmen de Bolívar así que el llamado de atención es bienvenido. Todo eso ya lo sabíamos, no es necesario malgastar recursos preciados para que nos digan algo que sabemos de sobra. De todos modos, veremos que el estudio no investiga sobre el mecanismo del síncope o ‘crisis’ y al no remitir a ninguna niña a cardiología parece obstaculizar su diagnostico y atención.

3-En su ramo de la Toxicología, los investigadores aciertan en puntualizar sobre el abuso de la terapia quelante en las niñas tratadas por el Dr. Camilo Uribe Granja en Bogotá por supuesta intoxicación por plomo. Los investigadores lo consideran una violación a la ética médica que debe ser investigada por las autoridades competentes (pág 102) y también desaconsejan el uso de quelaciones que se desvían de los parámetros establecidos por el CDC. También al evaluar los registros, bases de datos, y nuevas mediciones de plomo y mercurio, los investigadores desestiman correctamente que los síntomas neurológicos de las vacunadas tengan relación alguna con intoxicación con metales pesados en los niveles actuales y pasados de esta manera confirmando lo reportado por el Instituto Nacional de Salud (IQEN, 2015).  – Sin embargo, pienso que este esfuerzo fue a media tinta porque los investigadores no profundizaron con el material disponible en explicar cómo es posible que en la época se afirmaba que solo las niñas vacunadas con Gardasil del Carmen de Bolivar o resto del país y estudiantes blanco del Plan Ampliado de Inmunización eran las únicas que sufrieron intoxicación con plomo sin siquiera indagar sobre la fuente ambiental, el grado de exposición, la completa ausencia de víctimas masculinas, adultas u otras víctimas no vacunadas. Se esperaba una critica fuerte a esa conducta anómala que el mismo ministro Gaviria reconoció en una rueda de prensa que su mentira no convencía.

¿Por qué dice que los investigadores no estaban preparados? ¿Quiénes son los investigadores?

Los investigadores pertenecen al grupo de Química Ambiental y Computacional de la Universidad de Cartagena y son liderados por el Dr. Jesús Olivero Verbel, Ph.D., un investigador destacado y condecorado por sus investigaciones sobre las consecuencias ecológicas de la minería en Colombia. Por ejemplo, su trabajo “Marcadores moleculares, celulares e histopatológicos en ratones e iguanas provenientes de la zona de minería carbonífera en el departamento del Cesar” recibió un premio internacional. Este es un grupo pionero que ha jugado un papel importante de informar sobre el impacto ambiental de la minería de carbón a cielo abierto y sobre la contaminación que produce mercurio y cianuro en la explotación de oro en minas del departamento de Bolívar, entre otros logros de su campo. Este grupo tiene mucho que aportar en defensa de la biodiversidad amenazada por la pujante Locomotora de la Minería. No hay duda que el Dr. Olivero Verbel es un científico brillante en Química Ambiental y Computacional. Es además vicerrector de Investigaciones de la Universidad de Cartagena. Para este estudio, contó con el apoyo profesional de otro investigador Ph.D., dos biólogos, una ingeniera agrícola, un químico farmacéutico y dos bacteriólogos. No dudo de la calidad, competencia y profesionalismo de su equipo en el ramo de la Toxicología y Química Ambiental.

Sin embargo, ni la especialidad del grupo investigativo, ni sus carreras profesionales o cargos directivos los capacitan para llevar a cabo una investigación biomédica cardiovascular e inmunológica en humanos y mucho menos para determinar conductas de salud en este problema ya maduro y circunscrito a eventos adversos de enfermedad autoinmune neurológica en su mayoría (que ellos mismos resumen en capítulo 2 del informe). Por no ser liderado por personal adscrito al sistema de salud colombiano, se presume que carecen de las licencias de atención asistencial que cualquier otro profesional satisface con escolaridad académica, grados, exámenes, rotaciones y prácticas supervisadas, evaluaciones, especializaciones, etc. Me parece desacertado asignar a este grupo esta responsabilidad. Para decirlo escuetamente: “zapatero a tus zapatos”. En lugar de dejar en alto el buen nombre del cual los investigadores ya gozan, los expone al desprestigio por una misión mal cumplida. Además, si el uso de los dineros es cuestionado pueden ser objeto de reclamaciones que exceden el ámbito académico al cual me restrinjo.

¿En qué sentido mal cumplida?

Vale la pena explicarlo de otra manera para que se note el contraste. Si nos guiamos por el refrán “zapatero a tus zapatos”, me parece que desde el punto de vista inmunológico el Centro de Estudios de Enfermedades Autoinmunes CREA afiliado a la Universidad del Rosario en Bogotá y dirigido por el Dr. Juan Manuel Anaya, M.D, Ph.D. junto con su equipo de colaboradores es el mejor posicionado para investigar la enfermedad autoinmune de las vacunadas con Gardasil tanto en el Carmen de Bolívar como el resto de país e inclusive en Latinoamérica. Este grupo estudió a 3 adolescentes colombianas que sufrieron síntomas articulares luego de la vacunación con Gardasil. Luego de una extensa batería de exámenes, se encontró que una paciente sufría lupus eritematoso sistémico, otra sufría artritis reumatoidea y otra tenía una enfermedad llamada espondiloartropatía que afecta la columna vertebral. El Dr Anaya concluye que el Síndrome ASIA (Autoimmune-inflammatory Syndrome Induced by Adjuvants) asociado a la vacunación con Gardasil explica la enfermedad reumatológica autoinmune en estas adolescentes. Es de anotar que el Dr. Anaya, un médico reumatólogo, había llevado a cabo estudios en modelos animales del Síndrome ASIA junto con su descubridor el Dr. Yehuda Shoenfeld de Israel, de esta manera validando la asociación autoinmune con vacuna adyuvantada y Síndrome ASIA en pacientes susceptibles. El Síndrome ASIA es de naturaleza netamente biológica aunque puede afectar la función cerebral, cognitiva y psicológica por ser un trastorno sistémico. Aunque el grupo CREA no ha investigado los aspectos neurológicos autoinmunes y desmielinizantes revelados humildemente por mis encuestas de síntomas y dolor neuropático, de todos modos es el grupo colombiano mejor posicionado para ejecutar una investigación biomédica de esta índole y magnitud.

Entiendo que la gobernación de Bolívar quiera dar oportunidad al talento local para encomendar una investigación regional. Siendo ese el caso, solo visitando la página web de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena encuentro un grupo de investigación biomédica que viene trabajando en enfermedad cardiovascular y pienso que puede evaluar con suficiente calidad las complicaciones cardiovasculares como el síncope disautonómico que presentan algunas niñas vacunadas con Gardasil. Estoy seguro que existen otros grupos con el talento y las licencias para llevar a cabo está investigación, pero el problema no es falta talento, sino es la intención del gobierno nacional de ocultar la causa autoinmune de las vacunaciones contra el papiloma humano, la cual de revelarse plenamente disminuiría la participación ciudadana en programas de inmunización como ya sucedió en el Carmen de Bolívar donde la vacunación con Gardasil no pasa de un solo dígito. Recordemos que vivimos en la Década de las Vacunas, para cumplir las Metas de Desarrollo del Milenio enmarcadas en la Agenda 21 – Desarrollo Sostenible y por lo tanto la vacunación está siendo impulsada a sangre y fuego por los gobiernos adscritos a las Naciones Unidas. No es porque la vacunación sea vital para nuestra salud, porque no lo es.

PotS-mujeres-sincope
Mecanismo de control de la presión arterial y actividad cardiaca normal necesario para tolerar cambios de posición (pararse de la cama o de un asiento) o tolerar la posición prolongada de pié. – Este mecanismo se presume que está dañado en las niñas vacunadas con Gardasil y que sufren síncope disautonómico. Por la desmielinización de los nervios que controlan la actividad cardiaca y presión arterial, éstos no estimulan la fuerza y frecuencia cardiaca y tampoco aumentan la contracción arterial lo que ocasiona insuficiente llegada de sangre al cerebro desencadenando caídas de tensión arterial, desvanecimientos, pérdida de la conciencia y hasta convulsiones. Es un daño al sistema nervioso periférico autonómico. 

¿Pero en qué exactamente se queda corta la investigación?

Mala utilización de la información disponible. La investigación se queda corta porque no partió de la información ya disponible que los mismos investigadores anotan en las tablas 2.1 y 2.2 que recopilan listas de trastornos y síntomas experimentados por personas vacunadas según reportes de la literatura médica y bases de datos del CDC y VAERS. También pudieron haber utilizado la Tabla 3.2 que reprodujeron del informe del Instituto Nacional de Salud (IQEN, 2015) donde aparece una lista de síntomas claves en afectadas. O pudieron leer mis artículos de blog donde también aparecen tablas, gráficas, análisis estádisticos e interpretación fisiopatológica de cada síntoma producto de mi encuesta. Lo más importante: pudieron haber leído los artículos científicos y biomédicos que ellos mismos referencian. Ellos culpan al gobierno de haber cometido el error que ellos mismos cometen durante la investigación: ignorar los eventos adversos reportados en la literatura médica o bases de datos públicas (ver abajo Anexo 4. Vacío Gubernamental).

No hay continuidad. Tampoco se construyó a partir de los logros desde el 2014 e inclusive de décadas atrás pues ya existía información que las inmunizaciones masivas se acompañan de eventos adversos neurológicos de causa autoinmune. Desde el 2014 se han publicado estudios importantes sobre el síncope disautonómico asociado a Gardasil a cargo de la Dra Louise Brinth en Dinamarca y la Dra Svetlana Blitshteyn en Nueva York, los estudios elegantes del sistema autonómico a cargo del Dr Ikeda y su grupo de investigadores japoneses, los estudios del Dr Yehuda Shoenfeld que conecta la respuesta disautonómica con el Síndrome ASIA, los estudios del Dr. Sin-Han Lee sobre los complejos ADN viral/adyuvante de aluminio/proteina L1 viral como estimulante poderoso de la respuesta inmune y presumible desencadenador del Síndrome ASIA en vacunadas con Gardasil, los estudios de autopsia realizados por Lucija Tomljenovic y Christopher Shaw en Canadá que encontraron fragmentos de la vacuna en 2 niñas australianas que fallecieron luego de recibir Gardasil, los estudios epidemiológicos de los doctores Geier, los reportes de casos clínicos en niñas latinoamericanas del Dr. Manuel Martinez-Lavin en Mexico, y sin ir más lejos el estudio del reumatólogo colombiano Dr. Juan Manuel Anaya.  Era preciso arrancar ventajosamente y pisando fuerte para evitar estudios irrelevantes como el detallado en el Capítulo 4, acerca de la percepción que se tiene del proceso de vacunación, la cual es una encuesta de opinión en dos poblaciones de departamento bolivarense (Carmen de Bolívar y San Juan Nepomuceno), que en nada ayuda a entender o solucionar el problema de salud de las adolescentes. Ni siquiera vale la pena seguir comentando al respecto. En mi concepto se tenía que construir a partir de los síntomas de las vacunadas según los eventos adversos reseñados en el informe, datos de la literatura médica e investigar la enfermedad cardiovascular que tanto impresionó al grupo investigativo mediante un enfoque cardiológico, neurológico e inmunológico.

No hubo un diagnóstico diferencial, ni se indagaron las patologías o mecanismos que explican la enfermedad. La simple aplicación de una práctica médica llamada Diagnóstico Diferencial permite rápidamente identificar el marco conceptual para identificar esos mecanismos relevantes y ordenar los exámenes claves que permiten develar los mecanismos de la enfermedad. He aquí el diagnóstico diferencial del síncope. El despiste en materia médica es muy claro pues los investigadores lo único que aciertan es a elaborar listas de síntomas como se muestran en la Revisión por Sistemas (tablas 5.5; 5.6 y Figura 5.2) que no pueden reconciliar con los hallazgos del examen físico. Ello los lleva a cometer el ridículo de diagnosticar PACIENTE SANO a la gran mayoría de las examinadas (total 283) según se muestra en la Figura 5.2 (pág 77) quienes presentan anormalidades severas como pérdida de la visión, alteraciones de la marcha, síncope, y cefalea. Se nota que los investigadores carecen de hipótesis y diagnósticos diferenciales que les permita orientar la exploración de esos individuos sintomáticos mediante exámenes que revelen su verdadera enfermedad. Están perdidos.

Paciente Sano

Como lo dije arriba, los investigadores tienen la disculpa de no ser médicos pero honestamente; usted no se haría un transplante de corazón en un taller donde se reparan motores, cajas de cambios, frenos y suspensiones. Aún si le encimaran el cambio de aceite, balanceo y alineación ¿cierto?.

No se hicieron los exámenes que pueden revelar la causa. Como no saben qué investigar tampoco ordenan los exámenes de revelan la enfermedad. Por ejemplo para investigar el síncope disautonómico, neurocardiogénico o vasovagal se debe ordenar el protocolo completo de MESA BASCULANTE, también llamado en inglés Head-up Tilt Table testing (ver abajo). Este examen es imperativo pues la doctora Louise Brinth en Dinamarca ya había informado (2015) acerca del síncope disautonómico asociado a vacunación con Gardasil en niñas danesas. Este material científico es irrefutable y no hay excusa para desaprovecharlo. En las niñas cuyos desmayos son menos frecuentes y más difíciles de demostrar se debe recetar un aparato llamado EVENT RECORDER que permite a la niña iniciar el registro electrocardiográfico cuando siente que va a desvanecerse. Si la niña sufre de síncope pero es negativa para el examen de Mesa Basculante, entonces se debe ordenar un examen y aparato llamado HOLTER de 24 horas que permite registrar la actividad cardiaca y presión arterial cuando la niña súbitamente se desvanece y no alcanza a activar el registro.

TiltTableTesting
Examen de MESA BASCULANTE o MESA INCLINADA, llamado en inglés Head-up Tilt Table testing para estudiar el síncope disautonómico,

Para estudiar la enfermedad desmielinizante de nervios periféricos se debe probar daño en las fibras nerviosas mediante estudios de Velocidades de Conducción Nerviosa y su impacto en la actividad muscular mediante Electromiografía. A las niñas con dificultad para caminar debe hacérseles Análisis de la Marcha usualmente a cargo del servicio de Fisioterapia o Rehabilitación Física para identificar los grupos musculares y nervios afectados y las medidas para fortalecer o mejorar la marcha.

Hay otros estudios que deben ordenarse en niñas que sufren de trastornos del sistema nervioso central, trastornos hematológicos, visuales, respiratorios, digestivos, del sueño, enfermedad reumatológica, musculoesquelética, dermatológica, dolor neuropático o síndrome de dolor regional complejo, etc. Hay muchos más estudios que deben hacerse pero no tiene caso nombrarlos cuando ni siquiera se han hecho los más básicos y de todos modos sería largo y aburridor.

No se investigó la enfermedad autoinmune. Identificar el trastorno inmunológico es una prioridad porque el tratamiento más apropiado consiste en disminuir los mecanismos que perpetúan una respuesta inmune autodirigida y autodestructiva. Hay tratamientos de remoción de anticuerpos como IVIg y plasmaféresis pero no deben utilizarse sin un diagnóstico preciso por riesgo de complicaciones. El grupo de Química Ambiental y Computacional no está capacitado para investigar la enfermedad autoinmune y por lo tanto su vacío en este campo es abismal. Mientras no se identifique la enfermedad autoinmune, no va a haber tratamientos satisfactorios y la morbilidad esperada tanto en enfermedad orgánica como psiquiátrica seguirá azotando a esta población de niñas inocentes. Son niñas cuya única falla fue participar inocentemente en el Programa Ampliado de Inmunizaciones el cual es criticado por el mismo informe (Capítulo 3, pág 33); por no socializar la ficha técnica de la vacuna acerca de sus efectos colaterales, no pedir consentimiento informado, no identifcar a aquellas niñas que por enfermedad de base como lupus, embarazo u otra condición debían ser excluídas de la vacunación. En el resto del país hay casos de niñas que fueron vacunadas en contra su voluntad.

Se hicieron exámenes pero carecen de relevancia. Los investigadores realizaron exámenes serológicos que tienen en común ser baratos, irrelevantes y que no responden a diagnóstico diferencial. Así es el caso de la Alanina Transaminasa (ALT), Nitrógeno Ureico (BUN), Creatina Kinasa al igual que los exámenes de genotipo o polimorfismos genéticos (Ver abajo Anexo 3. Química sanguínea y estudios de genotipo). Todo esto es irrelevante, no aclara nada acerca de la enfermedad autoinmune, cardiovascular, o neurológica. Los estudios de polimorfismos genéticos carecen de base o criterio para su realización, sus resultados no nos dicen nada acerca de la enfermedad y tampoco esperabamos que lo hicieran pues existe un factor de riesgo externo muy claro que es la vacuna Gardasil. Por lo olímpico de su inclusión hasta dudo de su ejecución técnica. Los exámenes de rutina, a sabiendas que tampoco ayudan, son también baratos o no se supieron interpretar (o quizás al hacer cuentas se presenten como caros?). Tal es el caso del hemograma y extendido de sangre periférica que aunque detectaron anormalidades no se supieron interpretar (ver Anexo 2. Hemograma). Da la impresión que todos estos exámenes se incluyen para dar una apariencia de logros y cumplimiento.

No hay impresiones diagnósticas de los pediatras. El Capítulo 5 se titula “Evaluación clínica de una muestra de adolescentes de El Carmen de Bolívar con afectaciones posteriores a la vacunación contra el VPH”. Allí se describe que 283 adolescentes vacunadas y afectadas se seleccionaron por estar severamente enfermas. Sin embargo de allí no surge ningún diagnóstico orgánico que permita entender la naturaleza de su enfermedad. Esto es un vacío grande porque tales evaluaciones fueron realizadas por pediatras que por su educación médica deben llegar a impresiones diagnósticas, las cuales son diagnósticos presuntivos individuales. Nótese que las impresiones diagnósticas de nutrición, psicología y psiquiatría sí fueron dadas a conocer (tablas 5.9; 5.10; 5.11, respectivamente). Es decir, no nos muestran las impresiones diagnósticas individuales de las atendidas por pediatría pero sí nos muestran sus remisiones a nutrición, psicología y psiquiatría. De lo único que sabemos de esas evaluaciones son listas colectivas de síntomas que no esclarecen sobre el daño orgánico individual en la consulta pediátrica de cada niña excepto quienes tienen un problema nutricional o mental. – Muy posiblemente las impresiones diagnósticas faltantes demuestran diagnósticos de los que venimos sospechando desde el 2014 relacionados con neuropatías de la rama somática y autonómica del sistema nervioso periférico, al igual que otros trastornos autoinmunes. La ausencia de impresiones diagnósticas pediátricas individuales denota la intención de ocultar la enfermedad orgánica de base. Solo se expone la enfermedad mental o nutricional. Esto es más llamativo porque las 283 adolescentes vacunadas y afectadas fueron divididas en 2 grupos, las que han sufrido crisis y las que no. Aunque el informe no dice el número que integran cada grupo, si se equiparan las crisis al síncope, entonces el grupo de crisis tiene 239 o sea el 84.4% (Tabla 5.6). Este porcentaje tan alto revela un síntoma y signo clínico muy grave que debe gozar de impresión diagnóstica individual y orgánica para que pueda recibir el diagnóstico de síncope y su correspondiente estudio. Y luego investigar su base inmunológica con otros exámenes (que no se realizaron) pero que son indispensables para aclarar la causa y así ofrecer tratamientos apropiados.

Remitidas-UdeC

La Figura 5.3 (pág. 79) relaciona el número de adolescentes remitidas y atendidas por un segundo especialista. Allí podemos ver que solo fueron atendidas las remitidas por psicología, psiquiatría y nutrición. –

Ninguna de las 239 niñas que sufrían síncope de un total de 283 evaluadas por pediatría (o sea el 84.4% según cálculos anteriores, Tabla 5.6), ninguna fue remitida a cardiología. – Aquí surge la pregunta: ¿es esto ignorancia o maleficencia?. Si una persona sufre de colapso cardiovascular como claramente lo es el síncope no se entiende cómo este síntoma y signo clínico que los investigadores consideran una carga para la comunidad, que causa depresión mental y remisiones a psiquiatría, y que genera ideación suicida cuyos intentos dejan marcas en el antebrazo de las niñas, no se entiende por qué hubo cero (0) remisiones a cardiología. ¿Es ignorancia o maleficencia? Tiendo a inclinarme por la última. – Estamos ante una situación de ética profesional. Pero otorgando el beneficio de la duda y asumiendo que sea ignorancia, cabe preguntarse: ¿Se haría usted un transplante de corazón en un taller donde se reparan motores, cajas de cambios, frenos y suspensiones?. ¿Aún si le encimaran el cambio de aceite, balanceo y alineación?

Queda la duda sobre las demás remisiones. Solo hay 4 remisiones a Neurología a pesar que llevamos diciendo que esta es una enfermedad que afecta al sistema nervioso en 239 o 283 seleccionadas seriamente enfermas. ¿Por qué solo 4 remitidas?. A Ginecología se remitieron 6 niñas, ¿serán éstas remisiones de niñas cuya menstruación ha cesado y que posiblemente sufran falla ovárica y menopausia precoz? ¿Este número revela fielmente la magnitud del problema?

¿Quién realmente responde? ¿Los mismos investigadores que carecen de autoridad en aspectos médicos y de salud humana?. ¿Y sobre todo en asuntos que rayan en el cuidado crítico de individuos con inestabilidad cardiovascular? ¿O será que la gobernación nombra a un médico que se haga responsable?. ¿Se gastaron todos los recursos?.

No lo sé, pero este estudio es un despropósito. No avanza el conocimiento de la enfermedad, al parecer los recursos se gastaron mientras las prioridades investigativas, diagnósticas o de atención se malograron. Me da tristeza por los investigadores que se exponen de esa manera. Sobre todo me da tristeza por las familias del Carmen de Bolívar a quienes llevo en mis pensamientos desde cuando este flagelo azotó a sus niñas hace 4 años.

Espero estar errado en mis juicios pero el informe no aporta nada que nos permita avanzar. Sus ‘aportes’ dan a callejones sin salida. Síncopes que impresionan pero que no se estudian o se remiten a cardiólogo, pediatras cuyos diagnósticos se ocultan, enfermedad autoinmune que ni se nombra, exámenes irrelevantes y equivocados, metales pesados que solo flotaron livianamente en la imaginación etérea de unos pocos para aferrar pesadamente a las víctimas en la angustia, el dolor y la incapacidad de defenderse ante semejante engaño.

¿Cuál fue el monto del Convenio?

El convenio tuvo aportes directos de la Gobernación de Bolívar hacia la Universidad de Cartagena de $500 millones de pesos. La universidad incurre en gastos indirectos por salarios a los investigadores y uso de su planta física por $185 millones de pesos.

¿Cuáles eran los objetivos del Convenio?

Quizás el nombre del Convenio nos diga algo: “Convenio Interadministrativo celebrado entre el Departamento de Bolívar y la Universidad de Cartagena, para determinar los factores biológicos, ambientales, sanitarios y sociales relacionados con el proceso de vacunación para la prevención de la infección del VPH que puedan explicar los efectos biológicos y comportamentales en las adolescentes de los municipios de Bolívar”.

¿Eran los objetivos apropiados?

No. Espero haber explicado que las necesidades de la comunidad afectada son el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades autoinmunes que afectan primordialmente el sistema nervioso de las vacunadas con Gardasil y que ocasionan en su mayoría una neuropatía autoinmune periférica del sistema somático y autonómico como venimos sospechando desde finales del 2014. Nada de eso se logró. Ni siquiera se lograron los objetivos del convenio. No determinaron ningún factor biológico, ni ambiental, ni sanitario, ni social. Tampoco explicaron los efectos biológicos o comportamentales de las afectadas o grupos controles. Los investigadores no pueden hacer aseveraciones acerca de su relación con la vacuna VPH Gardasil pues eso no se investigó, ni siquiera tienen una hipótesis de cómo la vacuna explica los síntomas, los lotes no hicieron parte de su análisis, ni hay relación con las dosis recibidas, tampoco se comparan con grupos controles. De todos modos no estaban capacitados para hacerlo, pues no es su ramo ni tampoco es prioritario. El tratamiento estadístico de los datos es exclusivamente descriptivo y la estadística inferencial brilla por su ausencia.

¿Esta satisfecho?

No.


Anexo 1. Descripción del Síncope

En el curso de la pesquisa los investigadores presenciaron directamente las crisis o síncopes en un grupo de niñas y los ambientes que los desencadenan. Las mismas niñas en un ambiente fresco, sin ruido y sin hacinamiento no presentan síntomas mientras que las crisis se desencadenan en un ambiente caluroso, ruidoso y hacinado. También observaron que cuando una niña sufre la crisis, otras niñas también la presentan. Este dato es muy importante porque aunque sin ser este un objetivo del estudio, fue un hallazgo observado directamente por el equipo investigativo corroborando los demás datos que apoyan la neuropatía autoinmune aún sin diagnosticar pero sugerida por abundancia de datos. Igualmente los investigadores puntualizan que el síncope no fue descrito en su complejidad en el informe IQEN (2015) del Instituto Nacional de Salud (Tabla 3.2 pag 41) tal como los investigadores lo observaron. La descripción en la página 58 se reseña aquí.

“Las adolescentes inician con un desmayo, interrumpiendo repentinamente cualquier actividad que están realizando, y segundos después empiezan a desarrollar convulsiones tónico-clónicas, con contracciones severas de las extremidades, ojos hacia atrás y en algunos casos conductas en donde claramente intentan infringirse daño. Luego de varios minutos, los cuales pueden oscilar entre 5 y 25, las adolescentes entran en un proceso de relajación que las mantiene en cierto periodo de letargo por otros 10-20 minutos, antes de recobrar la normalidad relativa. Estas crisis fueron presenciadas en varias adolescentes durante la jornada de toma de muestras y en visitas realizadas a las familias”.

Los investigadores correctamente consideran que es un problema prioritario que ha afectado el rendimiento escolar de las adolescentes, ha motivado a ser remitidas por depresión al servicio de psiquiatría o las ha conducido a intentos de suicidio como lo demuestran las 8 fotografías de cicatrices en el antebrazo (figura 6.1; pag 100). Los investigadores también concluyen que presenciaron la necesidad de al menos tres personas para controlar a una sola adolescente en crisis, poniéndola en vulnerabilidad extrema en ausencia de socorristas dondequiera que se encuentren.


Anexo 2. Hemograma

En los resultado de laboratorio cabe mencionar que se hizo el Cuadro Hemático donde se encontró que el 7,5% sufrían anemia microcítica hipocrómica, lo cual es compatible con anemia por deficiencia de hierro. Esto no debe extrañar pues se trata de un grupo de adolescentes en edad reproductiva que pierden sangre y hierro en su menstruación que seguramente tienen dificultad de reponer en la dieta. Otras tablas hablan del riesgo nutricional y hubo remisiones a ese servicio pero no se interpretó la deficiencia del hierro y supongo tampoco se le dio tratamiento. Tampoco se esperaba de este grupo de investigadores.

El cuadro hemático también muestra leucocitosis en aproximadamente el 25% de las examinadas (Fig 5.5). La figura 5.7 muestra que el 8.4% de la población examinada tiene los granulocitos elevados, hubo linfocitosis en el 5,3%, hubo monocitosis en el 25,2% y eosinofilia en el 36,1%. Estos datos de elevación de células blancas (leucocitos) en las afectadas revelan un proceso inflamatorio que no se interpretan dentro del contexto de enfermedad inflamatoria autoinmune causada por la vacuna. Se habla por ejemplo que la eosinofilia puede ser debida a enfermedad parasitaria pero no se confirma el diagnóstico dejando abierto su significado.


Anexo 3. Química sanguínea y estudios de genotipo.

La inclusión de estos exámenes es de relevancia dudosa. Todo parece que se hicieron simplemente por hacer algo, o porque es fácil y económico para los investigadores realizarlos pero no responden a un diagnóstico diferencial. Los pocos hallazgos se sobreinterpretan. Asi sucede con el examen de Alanina Transaminasa (ALT), Nitrógeno Ureico (BUN), Creatina Kinasa y los exámenes de genotipo. Nada de esto estaba sugerido dentro de la enfermedad neurológica inflamatoria según las tablas de síntomas anotadas arriba ni tiene valor diagnóstico a la luz del tiempo desde la aparición de síntomas en el 2014 (tabla 3.2; tablas 5.5 y 5.6). Los investigadores sugieren que el examen de Creatina Kinasa el cual se encontró disminuido en afectadas por crisis “…podría ser validado para establecer la propensión al desarrollo de crisis en adolescentes vacunadas contra el VPH” (pag 106) lo cual significaría someter a cientos de nuevas adolescentes al riesgo de la vacuna para establecer quienes desarrollan valores de Creatina Kinasa compatibles con la aparición de crisis. Yo pienso que es mejor no vacunar a nadie y asi el riesgo de crisis es nulo aun si nos quedemos en la ignorancia de la utilidad de dicha prueba. – El estudio de genotipos es un exabrupto. No se sabe de dónde salió ni para qué, ni sus conclusiones aportan nada. Tampoco se esperaba que lo hicieran.


Anexo 4. Vacío Gubernamental

Efectos adversos reportados en personas vacunadas con el VPH (Capítulo 2). Las tablas 2.1 y 2.2 recopilan una serie de trastornos y síntomas experimentados por personas vacunadas según reportes de la literatura médica y bases de datos del CDC y VAERS. Estas tablas son útiles y es un acierto incluirlas, sin embargo no son aprovechadas porque de todos modos no se espera que los investigadores tengan el acumen de correlacionar los trastornos, síntomas y manifestaciones clínicas de las afectadas del Carmen de Bolívar con lo reportado en las tablas.

Sin embargo al final del informe (página 100 y 101) los investigadores vislumbran ese vacío en las autoridades sanitarias y gubernamentales al afirmar

“el Programa de Vacunación desarrollado por el Gobierno Nacional debió considerar plausible la aparición de algunos de estos efectos en algunas adolescentes vacunadas y contemplar un enfoque de seguimiento que permitiera producir una alerta temprana, con la cual, en casos excepcionales como este, realizar una evaluación detallada de la situación, incluyendo además considerar moratorias en las jornadas de aplicación de la vacuna, o al menos desarrollar algún tipo de medida cautelar en aquellas poblaciones en donde la respuesta a la vacunación fue particularmente diferente”.

Por ejemplo, esto es más claro en el caso del síncope pues investigadores en Dinamarca* (Sep 2013) habían advertido y estudiado científicamente la asociación entre la vacunación contra el VPH con la aparición de síncope ortostático (idéntico o similar a las crisis de las adolescentes del Carmen de Bolívar) y estos datos pudieron ayudar a ser más vigilantes durante proceso de vacunación en Colombia.
* Testimonio de la Dra Louise Brinth como aparece en el documental The Vaccinated Girls – Sick and Betrayed. Curiosamente este documental ya no se puede ver en linea.

REFERENCIAS

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Phase 4 study published in JAMA (2009)

Slade BA, Leidel L, Vellozzi C, Woo EJ, Hua W, Sutherland A, Izurieta HS, Ball R, Miller N, Braun MM, Markowitz LE, Iskander J. (2009) Postlicensure safety surveillance for quadrivalent human papillomavirus recombinant vaccine. JAMA. Aug 19;302(7):750-7. doi: 10.1001/jama.2009.1201.

4 comentarios sobre “Informe de la Universidad de Cartagena sobre las niñas que se enfermaron por la vacuna Gardasil en El Carmen de Bolívar, Colombia.

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